Para repasar fórmulas, el cuaderno que más conviene suele ser el cuadriculado, y no solo por costumbre. La cuadrícula ayuda a alinear operaciones, símbolos, tablas pequeñas y esquemas sin que la página se vea caótica. Cuando uno vuelve a mirar esos apuntes después de varios días, agradece mucho que todo esté distribuido con cierto orden. En cambio, el cuaderno en blanco puede servir si te gusta dibujar cuadros, diagramas o mapas mentales, pero requiere más disciplina para que no quede desprolijo. El rayado funciona bien para teoría, explicaciones largas o definiciones, aunque para fórmulas puras a veces se queda corto.
Si vas a usar ese cuaderno para varias materias, yo te recomendaría uno cuadriculado de tamaño cómodo, ni demasiado pequeño ni enorme. Uno de tamaño intermedio suele ser práctico porque te deja escribir fórmulas, hacer ejemplos rápidos y añadir aclaraciones al lado. También ayuda bastante que el cuaderno tenga hojas de buena calidad, porque si escribes con resaltador, lápiz o portaminas, una hoja muy fina termina transparentando y eso molesta mucho al repasar.
Otra cosa importante es no mezclar todo sin criterio. Lo que mejor funciona es separar por secciones: una para matemáticas, otra para física, otra para química, por ejemplo. Si puedes, deja las primeras páginas para un índice simple. Así, cuando necesites buscar una fórmula de derivadas o una ecuación de movimiento, no pierdes tiempo hojeando todo el cuaderno. Mucha gente subestima esto, pero un índice de dos minutos al principio ahorra mucho estrés luego.
También conviene que no llenes la página solo con fórmulas sueltas. A cada una agrégale una línea breve con cuándo se usa, qué significa cada símbolo y un ejemplo corto. Por ejemplo, si apuntas una fórmula de área o una ley física, anota al lado una situación típica en la que aparece. Eso hace que el repaso sea mucho más útil porque no estudias memoria mecánica, sino comprensión.
Si eres de los que estudian mejor visualmente, usa colores con moderación. Un color para títulos, otro para fórmulas clave y otro para advertencias o errores comunes suele bastar. Demasiados colores terminan distrayendo. En cambio, si prefieres algo más simple, un solo bolígrafo negro y un resaltador para lo importante es suficiente.
En resumen, para repasar fórmulas yo elegiría un cuaderno cuadriculado, resistente y con índice, porque combina orden, claridad y facilidad para hacer ejemplos. Si quieres, cuéntanos qué materias vas a repasar y cuánto espacio sueles usar en cada página; así se puede afinar mejor la recomendación.