Si tu objetivo es repasar química orgánica con My Exam Solve, lo primero es no usarlo como si fuera solo un banco de respuestas. Funciona mucho mejor cuando lo conviertes en una rutina de práctica corta y constante. A mí me parece útil empezar por temas muy concretos, por ejemplo: alcanos y alquenos un día, alcoholes y éteres otro, carbonilos después. Así evitas saltar de un mecanismo complejo a otro sin haber reforzado lo básico.
Una forma práctica de usarlo es buscar ejercicios por tema y resolverlos sin mirar la respuesta de inmediato. En orgánica, el error más común es creer que se entiende una reacción porque “suena familiar”, pero cuando toca dibujar el mecanismo o justificar el producto, aparecen las dudas. Por eso conviene hacer primero el intento completo: nombrar la molécula, identificar el grupo funcional, predecir el producto y luego comparar con la solución. Si fallas, no pases al siguiente ejercicio hasta entender exactamente en qué parte te equivocaste.
También sirve mucho para repasar por patrones. En química orgánica hay ideas que se repiten una y otra vez: polaridad, estabilidad de carbocationes, efecto inductivo, resonancia, acidez y basicidad. Si My Exam Solve te permite revisar preguntas similares, úsalo para detectar esos patrones. Por ejemplo, si fallas tres veces en sustitución nucleofílica, probablemente no sea un problema de memoria sino de entender cuándo domina SN1 y cuándo SN2. En ese caso, te conviene volver a comparar solvente, tipo de sustrato y fuerza del nucleófilo, antes de seguir haciendo ejercicios al azar.
Otra recomendación es llevar un cuaderno de errores. Anota solo lo que realmente te está costando: “confundo aldehídos con cetonas”, “olvido la prioridad en nomenclatura”, “me equivoco al asignar estereoquímica”. Ese registro vale más que repetir veinte ejercicios sin revisar. Si luego vuelves a My Exam Solve, busca preguntas que ataquen exactamente esas debilidades. Con diez ejercicios bien elegidos puedes avanzar más que con cincuenta hechos por inercia.
Si estás cerca del examen, una buena estrategia es hacer simulacros cortos cronometrados. La orgánica consume tiempo, sobre todo cuando hay mecanismos largos o estructuras con varios sustituyentes. Practicar con límite de tiempo te ayuda a decidir más rápido qué identificar primero: grupo funcional, cadena principal, enlaces dobles, centros quirales o reactivo. Después corrige con calma y revisa por qué descartaste cada opción incorrecta.
En resumen, úsalo para practicar activamente, no para leer soluciones pasivamente. Divide por temas, resuelve sin ayuda, corrige con detalle y repite solo lo que te falla. Si alguien ya lo ha usado para orgánica, seguro puede compartir qué tipo de ejercicios le sirvieron más para pasar de “más o menos entiendo” a “lo resuelvo de verdad”.